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Fran Cuesta

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27 marzo, 2019

Las fracturas mandibulares son las más frecuentes a nivel de traumatología facial, a pesar de que en los últimos años ha descendido bastante (afortunadamente) su número debido al uso del casco integral.

Las principales causas según las zonas suelen ser las agresiones, seguidas de los accidentes de tránsito o deportivos. Últimamente se está imponiendo el uso de protecciones mandibulares en deportes como el esquí de dispositivos añadidos a los cascos tradicionales para la protección de este hueso facial. No obstante, en otros deportes como el ciclismo (que causa un gran número de traumatismos faciales) todavía no se ha popularizado el uso de protecciones a este nivel.

Tipo de fracturas mandibulares

Las fracturas mandibulares suelen ser múltiples, normalmente bifocales (golpe-contragolpe) dado que se trata de un hueso unitario con 2 articulaciones (una a cada lado), llamadas articulaciones temporomandibulares, mediante las cuales se articula este hueso con el cráneo, pudiendo abrir y cerrar la boca.

Los síntomas que nota el paciente pueden ser muy diferentes en función de la localización pero generalmente existe dificultad para abrir la boca o desviación si está afectada alguna de las articulaciones, o maloclusión que hace que al paciente no le encajen los dientes como estaba acostumbrado. En fracturas inestables puede llegar a ser visible el trazo, haciendo móviles los fragmentos de hueso.

Las fracturas mandibulares en traumatología facial

Para un correcto diagnóstico de las mismas es muy importante una valoración clínica del paciente, seguida de las pruebas de imagen que sean necesarias, normalmente TAC y / o Ortopantomografía.

En ocasiones existen lesiones dentales asociadas que también es muy importante tratar, dado que para colocar la mandíbula y reducir la fractura en una posición correcta, una de las guías más útiles es la mordida previa del paciente.

¿Cómo solucionamos las fracturas mandibulares?

Una vez establecido un correcto diagnóstico, según la localización, el tipo de paciente y el estado dental previo se establece un plan de tratamiento individualizado. En el caso de que se precise intervención quirúrgica (generalmente bajo anestesia general), siempre intentamos el abordaje intraoral, asistido o no por endoscopio, aunque en ocasiones para conseguir un correcto resultado es necesario realizar incisiones en piel a nivel cervical o por delante de la oreja que suelen quedar muy disimuladas posteriormente.

Las fracturas mandibulares en traumatología facial

Generalmente a día de hoy ya no es necesario dejar al paciente con la boca bloqueada mediante alambres durante 15 días – 1 mes como antiguamente. Después de la intervención se suele poder volver a comer mediante dieta blanda el mismo día y la inflamación suele resolver en 1 – 2 semanas.

Las fracturas se suelen fijar con placas customizadas de titanio quirúrgico, que aportan estabilidad y permiten la vuelta a la actividad normal de forma prematura. Habitualmente los materiales de última generación no suelen presentar problemas y en la mayoría de casos ya no es necesaria su retirada.

En ocasiones es precisa la rehabilitación para optimizar los resultados. Y en aquellos casos que hayan presentado lesiones dentales asociadas, puede ser necesario un tratamiento diferido con implantes dentales, reconstrucciones de las piezas dentales u otros tratamientos odontológicos.

Cirujano Oral y Maxilofacial por el Hospital Universitario de Bellvitge.

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