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Toni Arcas

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8 febrero, 2019

La modificación del dorso nasal es una de las peticiones más frecuentes de mis pacientes y sigue siendo un verdadero desafío dentro de la Rinoplastia. Actualmente la mayoría de rinoplastias y cirujanos que desean reducir o eliminar la giba recurren a la técnica clásica, consistente en la destrucción-resercción del dorso, para a continuación realizar su reconstrucción, nunca obteniendo la perfección de la técnica original.

En este artículo os quiero explicar cómo lo hago yo, mediante la filosofía de la Rinoplastia Conservadora y la técnica Push Down y la utilización de la rinoplastia ultrasónica, con un abordaje mínimamente invasivo en el que moldeo la nariz sin recurrir a martillos ni destruir la estructura nasal.

La técnica Push Down en la Rinoplastia Conservadora

Según mi experiencia, hay una pregunta clave en toda rinoplastia, ¿es posible mantener intacto el dorso nasal y reducirlo?, con el push down conseguimos ambas cosas: preservamos toda la estructura, lo que se traduce en líneas de dorso postoperatorias más naturales y un aspecto natural, una apariencia “no operada”. Y esto es un cambio fundamental en los resultados de la rinoplastia.

La técnica se realiza mediante un abordaje endonasal, se trata pues de una rinoplastia cerrada donde se realizan osteotomías laterales y transversales para colocar la nariz a la posición óptima para finalmente “empujar” hacía abajo la pirámide nasal, pero manteniendo su forma original, sin destruirla.

La dimensión del descenso la obtenemos de extraer una “tira” septal del área subdorsal, la parte inferior del dorso, cuya forma y altura de determinan en una planificación previa. Los resultados son realmente fantásticos.

Personalmente creo que los demás cirujanos deben considerar la utilización de esta técnica, es verdad que es compleja y necesita de una buena planificación y de una técnica quirúrgica delicada y sutil, pero los resultados son espectaculares, proporcionando una nariz única para cada paciente.

Preservación del dorso, clave para un resultado natural

La reducción de la giba nasal es un procedimiento muy demandado y poder ofrecer una cirugía que mantiene intacto el dorso preexistente también significa que preserva una apariencia natural, así como su función nasal, evitando postoperatorios complicados y deformidades secundarias que la técnica convencional produce.

El objetivo fundamental de la técnica Push Down es preservar tanto la zona del dorso como la continuidad de la bóveda cartilaginosa. Este enfoque conservador evita el colapso de la válvula nasal, con sus efectos adversos sobre la respiración y las líneas estéticas dorsales.

Es decir , tenemos una técnica que ademas de preservar la estética, preserva la función nasal, y en determinados casos la mejora.

Cirugía 100% planificada

Para poder preservar la estructura nasal es necesaria una evaluación preoperatoria que debe incluir un examen externo del tamaño, forma y orientación del dorso, así como conocer los componentes cartilaginosos y óseos de la pirámide nasal.

Como cirujano debo analizar todo detalle para conservar el dorso intacto, el dorso natural del paciente, también debo observar las posibles desviaciones y asimetrías, las fosas nasales y su tamaño, orientación, etc. Como podéis ver existen muchos detalles a tener en cuenta, por eso realizamos una planificación individualizada y exacta para cada paciente.

¿Cómo es la técnica de la Rinoplastia Conservadora?

En nuestro centro ofrezco esta intervención de manera mínimamente invasiva, siendo el único cirujano que realiza esta intervención con anestesia local, de manera rápida y segura, con un postoperatorio realmente cómodo y llevadero para mis pacientes.

Como he comentado antes, todas mis rinoplastias se realizan mediante un enfoque endonasal, por dentro de la nariz. Una vez en el dorso, el tejido blando que lo cubre se diseca, comenzando por el ángulo septal anterior y continuando hacia arriba hasta la glabela y lateralmente hasta el maxilar superior. En este punto el esqueleto nasal está bajo visión completa y me permite la evaluación de la anatomía septal y un control quirúrgico preciso.

La cantidad y forma de la resección del tabique subdorsal es crucial, porque determina cuanto tabique queda, lo que a su vez se correlaciona directamente con la altura y forma del dorso nasal deseado. La cantidad y forma del tabique a extirpar depende de la planificación preoperatoria que se haya realizado. En general, el corte superior es subdorsal y por lo tanto refleja el contorno/convexidad de la deformidad dorsal. El corte inferior es relativamente recto y su ubicación está determinada por la cantidad planificada de reducción de joroba.

Esta resección de cartílago permite obtener una reducción incluso en jorobas o gibas muy grandes, preservando al mismo tiempo el dorso original del paciente.

La movilización de la pirámide ósea

Se puede dividir la movilización ósea en osteotomías completas con empuje hacia abajo (push down) para jorobas pequeñas, y osteotomías completas con resección de cuña lateral para jorobas más grandes (let down). En todos los casos, toda la bóveda ósea se moviliza “en bloque” con la separación de la pirámide ósea nasal de los procesos frontales de los huesos maxilares y de la columna nasal del hueso frontal.

En algunos casos se pueden hacer cortes transversales adicionales desde la terminación cefálica de la osteotomía lateral hacia arriba, hacia la násis. El resultado debe ser una pirámide nasal totalmente movilizada que permita el movimiento transversal.

Push Down, bajando el dorso

En este punto de la operación, el tabique se ha dividido del dorso nasal y su altura se ha reducido de acuerdo con la planificación preoperatoria. Además, las paredes óseas laterales de la nariz se han dividido y toda la pirámide nasal es completamente móvil. El dorso cartilaginoso óseo puede ser bajado entre los huesos faciales realizando un movimiento hacia abajo de la pirámide ósea nasal hacia la fosa nasal.

Con este proceso de empuje hacia abajo (Push Down), las paredes nasales laterales se deslizan dentro de los procesos frontales del maxilar superior. Mientras tanto, la bóveda cartilaginosa ósea baja hasta el tabique restante. Cuando se realiza esta técnica, la pirámide nasal descansa sobre el pilar central septal de la línea media, mientras que lateralmente las paredes laterales óseas simplemente bajan y descansan sobre el transcurso frontal del maxilar superior.

De esta manera la nueva altura de la nariz viene determinada por el nivel del tabique, que actúa como pilar central de la estructura nasal. Si se requiere un mayor descenso, se puede resecar otra tira del tabique cartilaginoso hasta que se obtenga el resultado deseado. Si se desea un contorno nasal dorsal recto, entonces el corte inferior de la tira septal se corta recto. Se puede lograr un contorno dorsal más cóncavo haciendo el corte inferior del cóncavo de corte septal. Son infinitas las opciones, todas ellas serán estudiadas durante la planificación para garantizar un resultado armónico con el rostro del paciente.

Si bien puede parecer una técnica compleja, realmente se trata de una auténtica revolución en la cirugía de la nariz; la Rinoplastia Conservadora no daña la nariz del paciente, sino que preserva toda su estructura para mantener la apariencia natural propia del paciente.

Si deseas unos resultados naturales mediante la técnica más avanzada, no dudes en contactar con nosotros, ¡estaremos encantados de estudiar tu caso!

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El especialista de Cirugía Oral y Maxilofacial Dr. Arcas lidera el equipo de médicos y cirujanos de la clínica maxilofacial MaxiloDexeus de Barcelona.

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